Kepa Acero

“Recuperar la esencia de aventura, lucha, superación, exploración y romanticismo que siempre ha tenido el surf. ¿Qué mejor excusa que aprovechar el Camino de Santiago para cruzar la Costa cantábrica surfeando y en bicicleta? En contacto directo con la naturaleza y la gente de cada lugar”.

Así se expresa el surfista getxoztarra Kepa Acero que, durante este mes de mayo del 2011 y acompañado por el fotógrafo Iker Basterretxea “Roke”, se sumerge en un nuevo, modesto y bello proyecto: abordar la Ruta Norte del Camino de Santiago en bicicleta y surfeando a lo largo de toda la costa cantábrica, desde Irun hasta Finisterre.

Alrededor de 800 kilómetros en 30 días: 15 surfeando y 15 rodando en los que Kepa intenta recuperar la esencia de aventura y exploración del surf original y primigenio. En bici, con una tabla de surf y con las cámaras, esperan encontrarse muchas olas y mucha gente en la Ruta Norte.

Para este proyecto elige un recorrido que aúna una tradición multisecular de peregrinación y búsqueda con unas condiciones muy especiales y variadas de olas, ubicadas en contextos naturales, culturales y sociales también muy variados. Por otra parte elige un medio de transporte que, como la tabla de surf sólo necesita de la fuerza del viajero aplicada a un mecanismo natural y desmotorizado y que se presta al contacto más directo con la naturaleza (paisaje, climatología…) y con la gente. Por último elige un mes (mayo) en que las playas permanecerán desiertas para poder experimentar en soledad el contacto con las olas y el mar.

Un buen ejemplo de esta vivencia es el vídeo en el que, después de dormir en un monasterio, un monje les dijo cómo coger un atajo. “Solo sería un kilómetro…”, un kilómetro que tardaron una eternidad para hacerlo atravesando la montaña. Así debía de ser en la edad media con  los carros y burros…

3 thoughts on “Surfeando el Camino de Santiago”

  1. Para este proyecto elige un recorrido que aúna una tradición multisecular de peregrinación y búsqueda con unas condiciones muy especiales y variadas de olas, ubicadas en contextos naturales, culturales y sociales también muy variados. Por otra parte elige un medio de transporte que, como la tabla de surf sólo necesita de la fuerza del viajero aplicada a un mecanismo natural y desmotorizado y que se presta al contacto más directo con la naturaleza (paisaje, climatología…) y con la gente. Por último elige un mes (mayo) en que las playas permanecerán desiertas para poder experimentar en soledad el contacto con las olas y el mar.
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